Historia de Roma

Desde los inicios hasta su declive, Roma fue y continúa siendo la inspiración social, económica y militar de una gran parte del mundo. Por ello me dedico a recordar su historia

Más pequeña será la caída

He escuchado algunos comentarios agoreros sobre las últimas elecciones vascas y el avance de EHAK. Voces que afirman que no somos conscientes de lo que se nos avecina, con el Plan Ibarretxe, los aires francófonos de Maragall o las múltiples peticiones de reformas de Estatutos, desde Canarias a Valencia. Indican que no somos conscientes de lo que se nos viene encima, preocupados sólo de nuestras personas, de tomar las copitas por la noche, ganar dinero y que nuestros hijos no nos salgan drogatas y las hijas no vengan embarazadas. Sin entrar a valorarlo, y aunque sea un poco exagerado, todo ello me ha permitido hacer una comparanza con el fin de Roma. ¿Eran sus ciudadanos conscientes que se acababa un ciclo? En la ruleta rusa que es la Historia, ¿es consciente el hombre, en períodos claves de la humanidad, de que vive un cambio de ciclo? ¿Se da cuenta de que todo lo que le rodea se está transformando? Se dice que los franceses no percibieron lo que se les venía encima en 1939/1940 hasta que no vieron a los alemanes traspasar sus fronteras. ¿Le pasó lo mismo a los romanizados galos con las invasiones bárbaras? Es diferente, pues no creo que haya existido un Imperio en el que su periodo de declive se haya agrandado tanto. Algunos fijan este declive desde la llegada al poder de Cómodo; otros décadas después con la caída de los Severos; más años, con la muerte de Constantino; o incluso después. El caso es que fueron muchas décadas de luchas contra las poblaciones bárbaras del norte y del este, las no tan bárbaras de Persia o las nómadas del sur. Sea como fuere, y propiciado por un gran número de circunstancias, la invasión se produjo en un momento en que la decadencia dentro del Imperio era clara, pero quizá la gente de a pié, el agricultor, el alfarero o el herrero no lo vieran con tanta precisión. Conocían del avance bárbaro, pero se sentían de cierta manera protegidos en el Imperio, hasta que llegaba el aluvión invasor al que no le quedaba más remedio que aceptar. Romanizados por años de relación con el Imperio y de religión similar –si no cristianismo, al menos arrianismo–, los pueblos godos y germanos eran, de los conquistadores posibles, los menos malos. Una vez llegaban las invasiones, para quedarse o de paso, las haciendas de los grandes terratenientes se quedaban vacías, y uno de los pilares de Roma, la agricultura intensiva, dejó de dar sus frutos. Los pequeños agricultores seguían manteniendo su pobreza, incrementada por la ausencia de comercio. Donde sí que se vio más la caída del Imperio Occidental fue en las ciudades. No sé si la decadencia de ambas fue paralela o dónde se inició primero, pero en el Occidente, el ámbito urbano dio un gran bajón, mientras las urbes de Oriente mantenían su esplendor. Todas las ciudades perdieron su brillo… menos una, Roma. Su mármol y su oro mantuvo su esplendor y sus gentes siguieron mostrando el orgullo de ser los dueños del mundo –a pesar que hacía muchos años que ya no eran capital– pese a todas las invasiones por las que tuvo que padecer.

RESPUESTA A Más pequeña será la caída

Bonita historia.
No sabría decir cual fue el mejor emperador que tuvo el imperio romano, quizás nuestro paisano Trajano, pero yo siento cierta debilidad por Juliano "El Apóstata". ¿Podrías contarnos algo de él?

RESPUESTA A Más pequeña será la caída

De acuerdo. Yo me decanto entre ambos por Trajano, porque una de las cosas que más me atraen de Roma es la ambición militar de hombres como el hispalense. Por su parte, y como sabrás, a Juliano le tocó vivir en un mundo con el que no estaba de acuerdo, en un mundo en el que ya estaban cimentadas las bases del expansionismo cristiano. Bases que, a su manera, intentó dinamitar, en un momento en el que ya era imposible. Una época en la que decadencia y cristianismo comenzaron a ir de la mano, a pesar de que al Imperio aún le quedaban casi siglo y medio de existencia.

RESPUESTA A Más pequeña será la caída

Comparto la opinión de Pleione.

Eso sí, una crítica: ¿por qué no haces separaciones de párrafos? Es muy difícil seguir la historia con el texto tan apelotonado.

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