¿Quién es para vosotros el mayor enemigo de Roma?
Ahora que tan de moda están las encuestas, os propongo que votéis quien es, en vuestra opinión, el hombre que más quebraderos de cabeza le dio a las poderosas legiones de Roma. Para refrescaros la memoria indico alguno de ellos con una breve descripción, pero podéis votar por quién queráis. Los resultados se publicarán en la prestigiosa Lega dalla Historia Romana de Torino.
Vercingetorix: Segunda mitad del siglo I a.C. Toda la Galia parecía ya subyugada por Cayo Julio Cesar. Toda no. Un irreductible galo, Vercingetorix, supo despertar el espíritu nacionalista de todos los celtas. Gracias a sus conocimientos de las tácticas romanas –supo contemporizar y atacar cuando la ocasión lo requería; nunca antes un galo lo había hecho– y a sus dotes de mando –tampoco antes nadie había unido a todos los galos en torno a un solo jefe– llegó a desconcertar a César, pero en la batalla definitiva, en Alesia, vencieron las legiones definitivamente y Vercingetorix, vencido, vio correr sus días en las cárceles de Roma.
Aníbal: Con el general cartaginés, Roma le vió por primera vez las orejas al lobo. En pleno apogeo expansivo republicano, durante la segunda guerra púnica, Aníbal partió desde España por la costa mediterránea hasta la península itálica, donde venció a las legiones en las batallas de Tesino, Trebia, Trasimeno y Cannas, pero no supo dar el golpe definitivo y conquistar la ciudad. Roma le cortó todos sus suministros y se impuso en todos los demás escenarios de la guerra, con lo que el cartaginés abandonó la Península frustrado. Acabó sus días de exilio en exilio hasta que se suicidó antes de verse entregado a Roma: “dejemos a los romanos que se libren de sus preocupaciones”, dijo antes de morir.
Atila: Creó un gran imperio a sus espaldas: desde las llanuras rusas fue acribillando poco a poco toda Europa, aunque se le conocieron dos derrotas. La primera, ante los romanos –unidos con los visigodos– en la batalla de los Campos Catalaunicos (Galia) y la segunda ante el papa, el cuál le convenció de que no saqueara Roma. Con su muerte cayó como fichas de dominó todo su Imperio.
Alarico: Justo 800 años después de la toma de Roma por los galos, el visigodo Alarico saqueaba la poderosa e inexpugnable urbs. Era el 410 d.C., una fecha que adelantaba ya definitivamente el final del Imperio Romano de Occidente. Alarico había unido a los visigodos tras la desaparición huna y al inicio de su reinado saqueó toda Grecia. Tras un tiempo aliado con Roma le exigió un importante botín al que se negaron, demasiado vanidosos, y que acabó con la toma de la ciudad.
Genserico: fue uno de los responsables del actual nombre de Andalucía, pues viene de Vandalucía –tierra de los vándalos–. Asentado su poder en el sur español, conquistó toda Africa y las islas italianas y saqueó Roma. Otra vez la ciudad eterna era expoliada. Creó un vasto reino que intentaron mantener sus sucesores todo lo que pudieron, hasta que las invasiones de pueblos godos y Bizancio acabaron con la estirpe.
Pirro: Tarento creyó encontrar en el epirota Pirro el salvador que evitara que la colonia griega cayera en manos de la expansionista Roma. Y al principio todo parecía ser así. Legiones contra falanges por primera vez. Un gran general contra una república en ciernes. Un bonito duelo. Pero las victorias del soldado de fortuna no acabaron con la constancia romana y se volvió hastiado a Macedonia. Murió en una reyerta en las calles de Corinto.
Mitrídates: El rey del Ponto trajo de cabeza a la república romana en Asia Menor. Más bien por su constancia que por el peligro real. Aun así, Roma tuvo que enviar contra él a hombres como Sila, Luculo o Pompeyo. Osea, lo mejor de lo mejor. No en vano, llegó a libertar a las ciudades griegas, rápidamente recuperadas por Roma. La historiografía romana no escribió sobre él lo que se merecía, pero ya se sabe, la historia la cuentan los ganadores.
Decébalo: Dentro de las miras expansionistas de Trajano, Dacia –la actual Rumanía– fue el primer objetivo. Decébalo aglutinó a todas las tribus de la actual Rumanía y en dos campañas al principio del siglo II d.C. puso en jaque al emperador hispano. Sarmizegetusa, la capital dacia, se convirtió en un feudo inexpugnable, pero ansiado, pues se conocía que Decébalo guardaba todos los tesoros del país en la ciudad. Tras la victoria final, Trajano ‘arrampló’ con todo lo que pudo y fruto de ello es la famosa Columna que erigió en el foro que construyó en Roma.
Viriato: El lusitano fue la china en el zapato republicano romano. Insobornable y ‘líder de masas’, Roma mandó a sus más valerosos militares para acabar con él. Pero algunas veces ganaba él y otras las legiones y la guerra quedaba en tablas. Roma necesitaba rápidamente acabar con Viriato para asentar su poder definitivamente en Bética y Lusitania. Y así, sobornó a dos de sus lugartenientes para que acabaran con su vida. Roma recompensó a los traidores con la muerte –“Roma no paga a traidores”–. El franquismo se ocupó de darle a Viriato el papel de ‘libertador de la patria’ que se le atribuye.
Bueno, aquí están algunos, pero en definitiva, lo importante es lo que vosotros decidáis, y que el mundo conozca gracias a eXtreblog quien es para los extremeños el mayor rival en la historia de Roma.
