Categorías en Historia de Roma
He visto conveniente realizar categorías en mi bitácora, cómo así me lo habían recomendado ya varios amigos de Extreblog, para situar al lector en el contexto histórico de cada historia, al no tener, en principio, ninguna relación entre unas y otras.
Es difícil delimitar 1.130 años de historia –desde la creación de la ciudad hasta la caída del último emperador de Occidente, Rómulo Augústulo–, o los 2.207 años si tenemos en cuenta el Imperio Romano de Oriente, el Bizantino, que finalizó oficialmente con la caída de Constantinopla en 1453. Lo más sencillo es delimitar la civilización romana por su forma de gobierno, lo que lleva a muchos expertos a hablar de Monarquía, República e Imperio, partiendo las dos últimas según su explendor, y hablar así de una República primigenia y una República tardía; y de un Alto y Bajo Imperio.
Yo me decanto por una visión más personal, porque considero que entre una y otra categoría sucedió algo que cambió la mentalidad de los romanos. Así, la primera categoría, Primeros Pasos, llega hasta el 264 a.C. porque en este año se inicia la Primera Guerra Púnica, acontecimiento bélico que permite a las legiones dar el salto al Mare Nostrum con la conquista de Sicilia y las primeras batallas en Cerdeña y Africa. La muerte de Julio César, en el 44 a.C. acaba con la República e inicia un nuevo régimen, que da nuevos bríos al expansionismo militar. El último gran conquistador es Septimio Severo, mi ídolo, que muere el 211 d.C. A partir de ahí se inicia una "estabilidad" entre comillas, que pende de un hilo y que le pongo en la Categoría el latiguillo "a base de coraje" porque se precisó del genio y de los bemoles de un puñado de emperadores, encabezados por Domiciano, Constantino y Juliano el Apóstata, para evitar que el Imperio no hubiera caído antes. La derrota en Adrianápolis en 378 ya sí que marca el fin de Occidente. Es la imposibilidad de Roma de frenar la presión goda y germana –empujados a su vez por hordas más bárbaras, fundamentalmente los hunos–.
He querido referirme, en la cronología, a la medición anual antes y después de Cristo, aunque podría haberlo hecho "ab urbe conditia" –desde la fundación de Roma, tal y como ellos contaban cada año–, que hubiese sido más poético, pero más complicado para el lector.
Sé que cada categoría abarca periodos muy largos, pero intentaré sintetizar contextualmente que acontecimientos la componen. En Primeros Pasos, se incluye desde la fundación de la ciudad hasta la Primera Guerra Púnica, ya en periodo republicano. Aquí está la leyenda de Rómulo y Remo, el rapto de las sabinas, la época monárquica –con reyes como Numa Pompidio o los de origen etrusco Servio Tulio o Tarquinio el Soberbio– la llegada de la República, el predominio en el Lazio, la toma de Roma por los galos, las guerras y conquistas contra el Samnio, los umbros, los volscos, etruscos, lucanos o campanios, y la conquista de la Magna Grecia –las colonias griegas asentadas en Italia–, con Pirro como mayor rival.
En la Segunda categoría, Roma inicia su expansionismo fuera de su península, por mar, gracias a las Guerras Púnicas –se hace con Sicilia, Cerdeña, Córcega, Túnez, Balears y la Península Ibérica–, el conflicto bélico contra Antíoco el sirio y su coalición heleno-macedónica –conquista de Grecia, Siria, Asia Menor, Cirene–, la guerra de Yugurta – las legiones se asientan en Numidia– y contra Mitrídates –se hace con el Ponto turco y la Anatolia–. Pero también por tierra, conquistando el norte de Italia, la Galia Cisalpina, el litoral mediterráneo francés, la Galia con César e Iliria.
De aquí salen generales de la talla de Publio Cornelio Escipión y su rama familiar de valerosos militares, como el Macedonio; Cayo Mario, Lucio Cornelio Sila –que lograron muchas victorias para Roma pero que combatieron entre sí en la primera guerra civil romana–; Sertorio; Marco Licinio Craso; Cneo Pompeyo; o Cayo Julio César. Y enemigos del talento de los cartagineses Aníbal y Amílcar Barca, el macedonio Filipo, el sirio Antíoco, el númidico Yugurta, el galo Vercingetorix o Mitrídates rey del Ponto. Pero también políticos de la grandeza de los Gracos, Catón el Censor o Marco Tulio Cicerón.
En la Categoría Explendor imperial primero hay que decir que tras la muerte de César, el dominio de Augusto fue un Principado y no un Imperio como tal –aunque oficiosamente sí–. A partir de ahí, muchos periodos imperiales: primero la familia Claudia, sucesora de Augusto, desde Tiberio hasta Nerón; después los Flavios –Vespasiano, Tito, Domiciano–; los Antoninos –entre otros los españoles Trajano y Adriano, Marco Aurelio o Cómodo–; y Septimio Severo.
Innumerables acontecimientos fueron cohetáneos a los conquistadores. Se conquistó Britania, parte de Germania, Panonia, Mesia, la Dacia, Tracia, Nabatea, parte de Mesopotamia, Palestina, Egipto o Mauretania, entre otros. Se construye el Coliseo, el Foro y la Columna de Trajano, el Muro de Adriano, escribe Virgilio, da clases Séneca, se crea la Guardia Pretoriana, se destruye el Templo de Jerusalén, el Vesuvio destruye Pompeya...
En Estabilidad a base de Coraje me referiré a ese periodo en que a pesar de innumerables convulsiones, la habilidad de pocos emperadores –los ya referidos Diocleciano, Constantino y Juliano el Apóstata– mantiene estable el Imperio. Los ataques de germanos, pictos, persas, escitas y númidas africanos se suceden; los cultos orientales aumentan, el Imperio se divide en dos y se hace religión oficial el Cristianismo. De este periodo son los "místicos" Caracalla y Heliogábalo; el Edicto de Milán; el explendor Sasánida; la "barbarización" de las legiones...
La Categoría V se refiere a la presión germana y goda por las oleadas de Hunos, Suevos, Vándalos y Alanos, que se adentran cada vez más. Surgen figuras "oscuras e inaccesibles" como el huno Atila, los visigodos Ataulfo y Alarico; el vándalo Genserico. Roma hinca la rodilla y se siembra la semilla de la Europa actual, con los sajones en Britania, los francos en la Galia y los visigodos en España.
En Otros me refiero, entre otros, a cómo subsistió el Imperio Romano de Oriente tantos siglos más.
No están todos los que son, ni en cuanto a personajes ni a acontecimientos, pero simplemente quería que os ubicárais a partir de ahora un poquillo más.
Es difícil delimitar 1.130 años de historia –desde la creación de la ciudad hasta la caída del último emperador de Occidente, Rómulo Augústulo–, o los 2.207 años si tenemos en cuenta el Imperio Romano de Oriente, el Bizantino, que finalizó oficialmente con la caída de Constantinopla en 1453. Lo más sencillo es delimitar la civilización romana por su forma de gobierno, lo que lleva a muchos expertos a hablar de Monarquía, República e Imperio, partiendo las dos últimas según su explendor, y hablar así de una República primigenia y una República tardía; y de un Alto y Bajo Imperio.
Yo me decanto por una visión más personal, porque considero que entre una y otra categoría sucedió algo que cambió la mentalidad de los romanos. Así, la primera categoría, Primeros Pasos, llega hasta el 264 a.C. porque en este año se inicia la Primera Guerra Púnica, acontecimiento bélico que permite a las legiones dar el salto al Mare Nostrum con la conquista de Sicilia y las primeras batallas en Cerdeña y Africa. La muerte de Julio César, en el 44 a.C. acaba con la República e inicia un nuevo régimen, que da nuevos bríos al expansionismo militar. El último gran conquistador es Septimio Severo, mi ídolo, que muere el 211 d.C. A partir de ahí se inicia una "estabilidad" entre comillas, que pende de un hilo y que le pongo en la Categoría el latiguillo "a base de coraje" porque se precisó del genio y de los bemoles de un puñado de emperadores, encabezados por Domiciano, Constantino y Juliano el Apóstata, para evitar que el Imperio no hubiera caído antes. La derrota en Adrianápolis en 378 ya sí que marca el fin de Occidente. Es la imposibilidad de Roma de frenar la presión goda y germana –empujados a su vez por hordas más bárbaras, fundamentalmente los hunos–.
He querido referirme, en la cronología, a la medición anual antes y después de Cristo, aunque podría haberlo hecho "ab urbe conditia" –desde la fundación de Roma, tal y como ellos contaban cada año–, que hubiese sido más poético, pero más complicado para el lector.
Sé que cada categoría abarca periodos muy largos, pero intentaré sintetizar contextualmente que acontecimientos la componen. En Primeros Pasos, se incluye desde la fundación de la ciudad hasta la Primera Guerra Púnica, ya en periodo republicano. Aquí está la leyenda de Rómulo y Remo, el rapto de las sabinas, la época monárquica –con reyes como Numa Pompidio o los de origen etrusco Servio Tulio o Tarquinio el Soberbio– la llegada de la República, el predominio en el Lazio, la toma de Roma por los galos, las guerras y conquistas contra el Samnio, los umbros, los volscos, etruscos, lucanos o campanios, y la conquista de la Magna Grecia –las colonias griegas asentadas en Italia–, con Pirro como mayor rival.
En la Segunda categoría, Roma inicia su expansionismo fuera de su península, por mar, gracias a las Guerras Púnicas –se hace con Sicilia, Cerdeña, Córcega, Túnez, Balears y la Península Ibérica–, el conflicto bélico contra Antíoco el sirio y su coalición heleno-macedónica –conquista de Grecia, Siria, Asia Menor, Cirene–, la guerra de Yugurta – las legiones se asientan en Numidia– y contra Mitrídates –se hace con el Ponto turco y la Anatolia–. Pero también por tierra, conquistando el norte de Italia, la Galia Cisalpina, el litoral mediterráneo francés, la Galia con César e Iliria.
De aquí salen generales de la talla de Publio Cornelio Escipión y su rama familiar de valerosos militares, como el Macedonio; Cayo Mario, Lucio Cornelio Sila –que lograron muchas victorias para Roma pero que combatieron entre sí en la primera guerra civil romana–; Sertorio; Marco Licinio Craso; Cneo Pompeyo; o Cayo Julio César. Y enemigos del talento de los cartagineses Aníbal y Amílcar Barca, el macedonio Filipo, el sirio Antíoco, el númidico Yugurta, el galo Vercingetorix o Mitrídates rey del Ponto. Pero también políticos de la grandeza de los Gracos, Catón el Censor o Marco Tulio Cicerón.
En la Categoría Explendor imperial primero hay que decir que tras la muerte de César, el dominio de Augusto fue un Principado y no un Imperio como tal –aunque oficiosamente sí–. A partir de ahí, muchos periodos imperiales: primero la familia Claudia, sucesora de Augusto, desde Tiberio hasta Nerón; después los Flavios –Vespasiano, Tito, Domiciano–; los Antoninos –entre otros los españoles Trajano y Adriano, Marco Aurelio o Cómodo–; y Septimio Severo.
Innumerables acontecimientos fueron cohetáneos a los conquistadores. Se conquistó Britania, parte de Germania, Panonia, Mesia, la Dacia, Tracia, Nabatea, parte de Mesopotamia, Palestina, Egipto o Mauretania, entre otros. Se construye el Coliseo, el Foro y la Columna de Trajano, el Muro de Adriano, escribe Virgilio, da clases Séneca, se crea la Guardia Pretoriana, se destruye el Templo de Jerusalén, el Vesuvio destruye Pompeya...
En Estabilidad a base de Coraje me referiré a ese periodo en que a pesar de innumerables convulsiones, la habilidad de pocos emperadores –los ya referidos Diocleciano, Constantino y Juliano el Apóstata– mantiene estable el Imperio. Los ataques de germanos, pictos, persas, escitas y númidas africanos se suceden; los cultos orientales aumentan, el Imperio se divide en dos y se hace religión oficial el Cristianismo. De este periodo son los "místicos" Caracalla y Heliogábalo; el Edicto de Milán; el explendor Sasánida; la "barbarización" de las legiones...
La Categoría V se refiere a la presión germana y goda por las oleadas de Hunos, Suevos, Vándalos y Alanos, que se adentran cada vez más. Surgen figuras "oscuras e inaccesibles" como el huno Atila, los visigodos Ataulfo y Alarico; el vándalo Genserico. Roma hinca la rodilla y se siembra la semilla de la Europa actual, con los sajones en Britania, los francos en la Galia y los visigodos en España.
En Otros me refiero, entre otros, a cómo subsistió el Imperio Romano de Oriente tantos siglos más.
No están todos los que son, ni en cuanto a personajes ni a acontecimientos, pero simplemente quería que os ubicárais a partir de ahora un poquillo más.
